Grupo Radar

Por Alain Mizrahi

«Las encuestas fallaron»: ¿una tormenta en un vaso de agua?

«Las encuestas fallaron»; las encuestas erraron feo»; «las encuestas se equivocaron»; «el resultado no fue el que predijeron las encuestas»; «las encuestas son pagas por… (complete con el nombre que quiera)». Todas estas frases (y otras bastante más agresivas y violentas) fueron repetidas hasta el cansancio en las redes sociales desde el domingo de noche cuando empezó a quedar claro que la diferencia a favor de Luis Lacalle Pou iba a ser menor que dos puntos porcentuales. Quisiera hacer algunas aclaraciones que arrojen un poco de luz sobre estas afirmaciones, basándome en las dos encuestas que realizó Grupo Radar entre la elección del 27 de octubre y las del 24 de noviembre.

En la primera encuesta que publicamos, cuyo relevamiento se hizo entre el 4 y el 11 de noviembre, la diferencia entre Lacalle y Martínez era de 7 puntos porcentuales (ver nuestra nota aquí). En la segunda encuesta, realizada entre el 15 y el 20 del mismo mes, la diferencia se había acortado a 5 puntos porcentuales: Lacalle había caído un punto y Martínez había subido un punto. El porcentaje de «NS/NC» no había variado. Estaba claro que había una tendencia creciente para Martínez y decreciente para Lacalle (ver nuestra nota aquí). Aun faltaban, si tomamos el punto medio de la medición, entre 6 y 7 días para la elección.

Si en una semana la brecha se había acortado en dos puntos, y no habiendo sucedido ningún evento extraordinario que pudiera haber favorecido a Lacalle, es lógico suponer que la tendencia se haya prolongado y la brecha haya seguido acortándose, quizás a 3 puntos. Lamentablemente no podemos comprobar eso por nosotros mismos; lo ideal hubiera sido realizar una encuesta el sábado de noche. Pero nuestros colegas de Equipos Consultores sí hicieron un «tracking» diario – cuyos resultados no fueron publicados por la veda pero que fueron conocidos por los candidatos -, y han expresado en diferentes medios que notaron esa tendencia en los últimos días previos al balotaje.

Estos movimientos en la opinión pública no son propios del Uruguay. En febrero 2018 el investigador inglés Jon Puleston, VP de Innovación del grupo Kantar, participó en Montevideo de un evento organizado por la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado del Uruguay (CEISMU) en el Palacio Legislativo. En ese evento, presentó un exhaustivo informe sobre el estado de situación de las encuestas de intención de voto en el mundo. En particular mostró datos de estudios realizados en Alemania, Estados Unidos y Reino Unido, que ilustran el altísimo porcentaje de ciudadanos que cambian una o varias veces su intención de voto a lo largo de una campaña, y/o que toman su decisión de voto en la última semana e incluso el día de la elección. La tabla y gráfica a continuación muestran esos datos presentados por Jon Puleston en la antesala de la Cámara de Diputados en febrero 2018.

Según los datos disponibles en el sitio de la Corte Electoral, el resultado final de la eleccion del domingo fue una diferencia de 1.2 puntos porcentuales de diferencia a favor de Lacalle, con 1.5% de votos observados aun por distribuir. Si estos votos observados se comportan en forma similar a cómo se comportaron en octubre, la brecha se ampliaría a cerca de 2 puntos porcentuales, lo cual no parece diferir mucho de lo que habría sucedido siguiendo la tendencia que se venía viendo en nuestras encuestas.

Y todo esto sin contar el «voto Buquebus», el posible efecto del video de Manini, el editorial de la revista Nación, y su viralización en las redes sociales y las reacciones que pudieron haber provocado entre votantes no totalmente decididos a votar a Lacalle o en blanco o anulado.

En definitiva, creemos que teniendo en cuenta la tendencia que ya veníamos notando y la imposibilidad de publicar resultados a partir de la medianoche del jueves, los movimientos que seguramente existieron en los últimos días, y los votantes del exterior – posiblemente más de 30.000 según diversas fuentes -, no nos hemos equivocado tanto en nuestras encuestas.

En lo que sí nos equivocamos fue en la estimación de cómo se distribuirían los casi 4 puntos porcentuales de «indecisos»: calculamos que se iban a volcar mayoritariamente hacia Lacalle y se volcaron principalmente hacia Martínez. Pero como hemos aclarado en numerosas intervenciones en los medios, esa estimación no pretendía ser un ejercicio de futurología sino un ejercicio casi académico de deducir, caso a caso, qué decisión tomarían esos ciudadanos el domingo 24. Evidentemente esa decisión fue diferente de lo que habíamos estimado … lo cual no deja de ser una buena noticia ya que muestra que ningún modelo matemático puede prever el comportamiento humano.

Seguiremos trabajando en la misma línea que en los últimos 23 años, en forma independiente de cualquier partido o medio de comunicación, y apostando a la innovación y la honestidad intelectual.

©Grupo Radar